<PUBLICADO EN LA GACETA DE CANARIAS EL 02/01/1994>
<PAGINA>: LA OTRA PALABRA
<TITULO>: Las piedras que apilamos.
<SUBTITULO>: Un regalo de los Reyes Magos.
<AUTOR>: Alfiar
<SUMARIO>: Nacemos enfermos, pero lo que hay que sanar a través de cada uno de nosotros es el cuerpo de la Humanidad Una.
<ILUSTRACION>: Monte Williamson (California, 1943)
<CUERPO DEL TEXTO>:
Terminaba el artículo de la semana pasada diciendo que el mortero que
une las piedras humanas separadas del cuerpo de la Humanidad está hecho de
Confianza, Voluntad y Amor, es decir, de Acción. Pero el mortero es bueno
siempre que haya piedras que apilar. Piedras personales -todos somos Pedro-,
piedras que encontramos ante nosotros desde que abrimos los ojos cuando suena
el despertador hasta que apagamos el televisor para irnos a dormir. Piedras que
iluminamos u oscurecemos, abrazamos o rechazamos en la manera en como pasamos
la escoba por el suelo cada mañana, en la manera como cogemos el volante del
coche, en la sonrisa gratuita que le ofrecemos a los que esperan el autobús, en
la respuesta que damos a una caricia o a un beso que se nos da con amor.
(...)




