domingo, 10 de septiembre de 2017

Las piedras que apilamos


<PUBLICADO EN LA GACETA DE CANARIAS EL 02/01/1994>
<PAGINA>: LA OTRA PALABRA
<TITULO>: Las piedras que apilamos.
<SUBTITULO>: Un regalo de los Reyes Magos.
<AUTOR>: Alfiar
<SUMARIO>: Nacemos enfermos, pero lo que hay que sanar a través de cada uno de nosotros es el cuerpo de la Humanidad Una.
<ILUSTRACION>: Monte Williamson (California, 1943)

<CUERPO DEL TEXTO>:

 

Terminaba el artículo de la semana pasada diciendo que el mortero que une las piedras humanas separadas del cuerpo de la Humanidad está hecho de Confianza, Voluntad y Amor, es decir, de Acción. Pero el mortero es bueno siempre que haya piedras que apilar. Piedras personales -todos somos Pedro-, piedras que encontramos ante nosotros desde que abrimos los ojos cuando suena el despertador hasta que apagamos el televisor para irnos a dormir. Piedras que iluminamos u oscurecemos, abrazamos o rechazamos en la manera en como pasamos la escoba por el suelo cada mañana, en la manera como cogemos el volante del coche, en la sonrisa gratuita que le ofrecemos a los que esperan el autobús, en la respuesta que damos a una caricia o a un beso que se nos da con amor.
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domingo, 3 de septiembre de 2017

La Singladura de Occidente 68

La Singladura de Occidente
Capítulo 68
Consumir III
 
En nuestra cultura, ante la gravedad de la situación en la que nos encontramos, se habla de “renuncia”; la necesidad de renunciar a ciertas cosas: renunciar al progreso ilimitado; renunciar a los gases contaminantes; renunciar al consumo descontrolado, etc. ¿Alguien ha pensado que para “renunciar” a algo es necesario tener el “Ser” de un renunciante? Para recorrer el Camino del Darhma hay que tener el ser que se corresponde a esa acción, para trabajar con una cámara de cine o televisión, hay que tener el ser de un cámara, de lo contrario nunca será un verdadero cámara. No basta con estar cualificado profesionalmente por una institución académica o institución, no importa el grado que sea. Esto es así en todos los campos: “tener el ser de…”
¿Y como se consigue eso?
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domingo, 27 de agosto de 2017

La En señanza esotérica 01



LA ENSEÑANZA ESOTÉRICA

( I )


Hombre y Cosmos. Hildegarda de Birden

Me formé en esta “enseñanza” y en su contenido en el seno de antiguas tradiciones y de “Escuelas Iniciáticas”, así como en obras que tienen su origen en esas tradiciones. Mi experiencia (y no solo en este campo, pues he sido profesor de Historia y otras asignaturas en un centro de enseñanza durante 35 años) me fue mostrando la dificultad de transmitir, aunque sea a alguien que cree conocernos y al que creemos conocer, la “comprensión” que uno tiene sobre “algo”, aunque ese algo sea el tema más simple y familiar.
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domingo, 20 de agosto de 2017

Nacer por segunda vez


<PUBLICADO EN LA GACETA DE CANARIAS EL 26/12/1993>
<PAGINA>: LA OTRA PALABRA
<TITULO>: Nacer por segunda vez.
<SUBTITULO>: La Navidad que celebramos.
<AUTOR>: Alfiar
<SUMARIO>: El vientre de la "madre" es tumba. A él queremos regresar como "hijos", desde él queremos retener como "madres" el fluir de la Vida.
<ILUSTRACION>: Les grottes de la Balme (Isère) Grande Fontaine.
<CUERPO DEL TEXTO>:


La Navidad que celebramos es la de nuestro nacimiento a la Luz. Nacer no es algo que ocurra sin traumatismo. Una forma de desorden generada en el orden que hasta ahora nos albergaba, pero que nos constreñía.

En la Navidad el Verbo debe hacerse carne; los ojos del Espíritu deben identificarse con los del cuerpo, para observar que el hecho primordial de lo humano radica en la larga dependencia biológica y psíquica a la que el ser humano está sometido: la interdependencia simbolizada por el arquetipo hijo-madre/madre-hijo. Trazo de la vida grabado a fuego en el inconsciente de todos nosotros como la mayor dicha que jamás se haya alcanzado. Aún así, este trazo es el que todo ser humano está obligado a romper en la realidad interna de sus imágenes psíquicas para seguir creciendo.
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domingo, 13 de agosto de 2017

La Singladura de Occidente 67

La Singladura de Occidente
Capítulo 67

Consumir II

Si nos preguntamos que es lo que compone hoy nuestra existencia, solo hay una respuesta: ¡Tener! Yo “tengo”: yo tengo un hijo, yo tengo una esposa, yo tengo un amante, yo tengo un amigo, yo tengo una casa, yo tengo dinero, yo tengo títulos, yo tengo un coche, yo tengo un oficio, yo tengo relaciones sociales, yo tengo experiencia, yo tengo un físico agradable, yo tengo una idea, yo tengo influencia…, o yo no tengo esas cosas. El hombre de nuestra cultura “quiere tener” emociones, sensaciones, experiencias agradables; pero no quiere tener las desagradables. El problema es que no se puede permanecer sensible a las emociones, las experiencias y sensaciones agradables, sin experimentar al mismo tiempo las desagradables. Aunque la “matriz social” pretenda que consumamos para que nos mantengamos siempre en las, según ella, supuestamente agradables.
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